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La Visión, |
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CONSEJOS PARA LOS LIDERES QUE QUIEREN LOGRAR LA EXCELENCIA
Las recomendaciones vienen del autor del best seller “El Miedo Escénico”, Jorge Valdano.
El líder es un ser autentico, que se conoce así mismo, se acepta así mismo y es un seductor que predica el arte de convencer. La primera materia prima que requiere tan complejo arte es la capacidad de soñar, y la razón es muy sencilla: quien sueña se seduce así mismo. Ahí empieza el milagro.
Uno de los discursos más legendarios de la historia de la Humanidad, el que Martin Luther King pronunció el 28 de agosto de 1963 en Washington, comenzaba, precisamente, con la frase “Tengo un sueño…”. Eso es la visión de un líder, un sueño con la suficiente fuerza para mover su existencia alrededor de este sueño y, por ende, de implicar a segundas y terceras personas a su alrededor.
En la película “El marido de la peluquería” (Patrice Laconte, 1990), en una de las escenas más bellas, la voz en “off” del protagonista afirma que “el fracaso no era más que la prueba de que el sueño no había sido suficientemente intenso”. Echemos la vista atrás. ¿Cuántas veces podríamos aplicar esta máxima a situaciones pasadas en nuestras vidas? Casi es mejor no pensarlo… Podríamos seguir enumerando citas casi eternamente, pero todas terminaran conduciéndonos al mismo punto: La visión y el sueño es el motor de una persona, de una empresa, de un país.
Llegados a este punto, cabe plantearse cómo se construye una visión y que características debe tener un sueño para convertirse en un “leit motiv” capaz de movilizar la vida de una persona o, incluso, de toda una organización. Hay quien cree que la visión de forma instantánea, como quien se levanta un día y piensa, “voy a crear la mayor empresa automovilística del mundo”. Visto “desde fuera”, da esa sensación, pero en realidad, necesita de un periodo de información, reflexión y trabajo, herramientas que terminarán conduciéndonos a un pensamiento final nítido de lo que será nuestra visión.
Vamos a enumerar los siete elementos que deben de estar presentes en todo proceso de formalización de visión. 1. No se ponga límites. Sueñe con aquello que más desee, no importa lo difícil que pueda resultar sobre el papel. 2. Determine cuales serán los valores sobre los que sustentará esa visión. En contra del parecer de Maquiavelo, el fin no justifica los medios. 3. Una visión nunca debe expresarse en cifras. Las cifras no son más que el resultado operativo del camino que recorramos. 4. La visión debe ser redefinida por el líder. Antes de concretarla, un buen líder habla y escucha a su gente, y toma en cuenta las consideraciones realizadas. 5. La visión deberá ser aceptada y compartida. Si no, nadie podrá brindarle su apoyo ni sentirse implicado en la misma. 6. La visión deberá ser amplia y detallada, sin términos del estilo “vamos a ser los mejores”. Hay que desterrar las generalidades con explicaciones que incluyan el “que”, el “cómo”, el “cuándo” y el “por qué”. 7. La visión debe ser positiva y alentadora. Debe justificar por sí sola el esfuerzo y sacrificio que se necesita para alcanzarla.
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