Baterías hechas con papel.

 

     

 

El papel ha ido perdiendo fuerza frente a los componentes electrónicos a través de los años, pero quizá éste a punto de resurgir como el ave Fénix. Según algunos investigadores, han desarrollado baterías y algunos otros dispositivos de almacenamiento de energía mediante capas de impresiones de nanotubos de carbón sobre papel en base a tecnología convencional de fotocopiado. El resultado es una hoja de papel altamente conductora que facilita la carga de baterías flexibles.

La idea no es nueva. Investigadores liderados por Robert Linhardt, un Químico investigador del Instituto Politécnico Rensselaer de Troy, Nueva York, fueron los primeros en explorar este concepto en 2008.

Los investigadores crearon una “tinta” de nanotubos de carbón suspendida en agua y compuestos orgánicos. Después calientan el papel dentro de un horno para eliminar el agua. Los nanotubos se adhieren fuertemente a las fibras de papel, creando una hoja de papel altamente conductiva que funciona aún enrollada. El equipo de investigadores utiliza estas hojas de papel como componentes para formar baterías de Iones de Litio (litio-ion) y súper capacitores.

Las baterías de papel pueden almacenar hasta 7.5 Watt-hora por Kilogramo (Wh/Kg), según el reporte del equipo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

“Es una contribución realmente importante y vanguanrdista”, dijo Linhardt. El hecho es que la fuerte unión entre los nanotubos y las fibras de papel es crítica, agregó, porque ayuda a los ingenieros a fabricar baterías sobre cualquier figura o forma. La resistencia del papel puede también ayudar en la reducción del espesor de los electrodos que se usan actualmente en las baterías, los que en muchos casos se fabrican robustos para darle un soporte estructural a las baterías; reduciendo por lo tanto la cantidad de material en los electrodos y por consecuencia el costos de las baterías.